martes, 7 de abril de 2009

Revival or not

Tu comentario anterior me ha dado qué pensar, Chocotesa. No me había dado cuenta de lo que dices, pero visto ahora, con perspectiva, admito que no te falta parte de razón. No es tanto que esté en plan revival de viejas amistades, como el hecho de que llevo un tiempo enfrentándome a la realidad: esas amistades ya no existen. Al menos, no en mi caso. No hablo de amistades virtuales, o a distancia, si no de las amistades de toda la vida, presenciales y de contacto pleno, que se puede decir. El tiempo, la vida, y sobre todo el desgaste al que irrevocablemente lleva el egoísmo (propio y ajeno, supongo, aunque me conozco y sé que en mi caso ha sido más el ajeno que el propio) han dado al traste con todas ellas. Mi tendencia a llamar a las cosas por su nombre, unida al hecho de que soy demasiado orgulloso como para plegar cuando la convivencia así lo requiere (plegar es básico en toda relación, antes o después) han hecho el resto. Miro al futuro y veo un horizonte de lo más solitario y polvoriento, consciente de que por más que luche y resista, al final estoy condenado a perder la partida. Pero no puedo hacer otra cosa. Igual que un jefe indio comandando a su tribu contra el hombre blanco. Jodido sin remedio, pero todavía altivo.


Supongo que por eso me remito tanto al pasado. Aunque quizá no sea solo por eso. Quizá sea también que empiezo a darme cuenta de que todos mis mejores tiempos ocurrieron hace ya años; que todo lo que más me gusta forma parte del pasado, y ya no surge nada nuevo capaz de emocionarme, divertirme o impresionarme (gratamente o no) tanto como lo hizo todo aquello antaño. John McClane se ha quedado calvo, Indiana Jones es un vejete lamentable, los coches no solo no vuelan como en Blade Runner si no que además se van a quedar sin petróleo en menos de 50 años, el amor es solo una cuestión de hormonas y glándulas envuelta en celofán del Corte Inglés, he llegado a los 30 sin convertirme en una estrella de la música o la TV, cada vez me salen más canas en la barba y, joder, creo que todo eso me cabrea.


Soy consciente de que, con toda probabilidad, el problema está en mí. He cambiado. Ahora soy mucho más perro, más malo y estoy mucho más resabiado con todo y todos. Si antes me parecía intuir que la vida no tiene más sentido que el que uno sea capaz de darle, ahora no sólo tengo la certeza de que es así, si no que además me parece vislumbrar al final del camino que, una vez uno alcanza ese sentido, se da cuenta de que andaba de lo más equivocado y ha perdido el tiempo miserablemente. Alguien dijo una vez que la vida es todo lo que nos pasa mientras hacemos planes, pero no dijo qué se supone que debemos hacer cuando ya no nos quedan planes y nos movemos a la deriva. Cuando solo nos queda la nostalgia. Con semejante panorama, no me extraña que haya quien prefiera hacer de su vida un cuento, para que así al menos su final sea realmente memorable. Y la canción es bonita de cojones, hablando de todo un poco.

domingo, 15 de marzo de 2009

Recordando tiempos pasados

Parece que, sin quererlo, estás de revival de una amistad. En tus visiones, Los violentos de Kelly. Aquí los videos del tarado de Alice Cooper con los teleñecos. Habituales en una noche de cervezas y confidencias en casa de un colega que hace ya tiempo que no responde a las llamadas.

En el de You and me el comentario era que Alice debía de estar dudando de si aquello era verdad o no, ya que el hombre se ve que le daba a las drogas a base de bien antes de ser un cristiano renacido de esos.




Otro de los buenos de esas noches, The Sweet y su Ballroom Blitz. Hombres con el pelo largo, ropa elástica, maquillaje y botas de plataforma y una canción un poco a lo Rocky Horror.



Uno más, el video de Sacrifice de Motorhead, también clásico nocturno. Un día de estos busco uno más antiguo, del grupo que tenía antes Lemmy.



No dejo de pensar que en esas noches la que suscribe era una actriz secundaria, una mera comparsa que nunca llegó al corazón de los colegas de amistad alcohólica y testosterónica.

viernes, 30 de enero de 2009

Alice Cooper & Muppets - Wellcome to my Nigthmare

Estaba yo ahí, con mi fiebre, mi aburrimiento y mis cosas, cuando fui a dar con el Show de los Teleñecos, por obra y magia de esto del tubo, y demás. Y cual no sería mi sorpresa al descubrir que gente como Peter Sellers, Johnny Cash, Julie Andrews, Harry Belafonte, John Cleese de los Monthy Python y hasta el mismísimo Vincent Price pasaron por allí. Y cómo flipé cuando vi lo que sigue, carajo.



Y me preguntaba yo dos cosas: la primera, dónde coño ha estado todo esto sin que yo me diera cuenta toda esta pila de años. Y la segunda, por qué cojones ya no se hacen programas infantiles como estos. Con la falta que nos hacen desde hace ya ni se sabe cuánto.

martes, 6 de enero de 2009

Recordando a Lovecraft

Tras unos días de ausencia por los típicos problemas técnicos, leo tu entrada sobre Poe y Lovecraft, y eso me recuerda la curiosa y extraordinaria serie de cortos, no profesionales por mucho que lo parezcan, que un grupo de aficionados a la obra del genio de Providence tiene colgados en el tubo a modo de falsos trailers.


Sin molestarse mucho en buscar, puede uno encontrarse con verdaderas joyas del “cine mudo”, como este dedicado a “En las Montañas de la Locura”, que es una delicia.



O este otro, que acojona bastante más, por esa maldita voz susurrante que no augura nada bueno. Será por eso que se titula “El Susurro en la Oscuridad”.



El tubo está lleno de muestras de este estilo. Lovecraft sigue fascinando a montones de seguidores más de setenta años después de la creación de sus relatos. Y de sus monstruos. Y es que él, en el fondo, sabía la verdad.

“Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros -Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos- e insignificantes aficionados, como yo mismo.”