Tras unos días de ausencia por los típicos problemas técnicos, leo tu entrada sobre Poe y Lovecraft, y eso me recuerda la curiosa y extraordinaria serie de cortos, no profesionales por mucho que lo parezcan, que un grupo de aficionados a la obra del genio de Providence tiene colgados en el tubo a modo de falsos trailers.

Sin molestarse mucho en buscar, puede uno encontrarse con verdaderas joyas del “cine mudo”, como este dedicado a “En las Montañas de la Locura”, que es una delicia.
O este otro, que acojona bastante más, por esa maldita voz susurrante que no augura nada bueno. Será por eso que se titula “El Susurro en la Oscuridad”.
El tubo está lleno de muestras de este estilo. Lovecraft sigue fascinando a montones de seguidores más de setenta años después de la creación de sus relatos. Y de sus monstruos. Y es que él, en el fondo, sabía la verdad.
“Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros -Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos- e insignificantes aficionados, como yo mismo.”
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